La fotografía posee la magia de poder detener el tiempo. Para los amantes de la Naturaleza, cada momento vivido en contacto con nuestro medio ambiente, supone un estímulo y un disfrute que intentamos captar con nuestras cámaras. Perseguimos, en cada foto realizada, prolongar esas sensaciones que percibimos en nuestras retinas, congelarlas y trasladarlas a otros amigos/as.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Naturaleza en el jardín

Cuando empezamos a vivir en nuestra casa, el antiguo jardín donde pasé mi infancia, había desaparecido ya que en la demolición de la antigua construcción, habián arrasado con todo. Durante bastante tiempo, ese espacio quedó libre de plantas y por tanto desapareció toda manifestación de vida natural. Para mi era desolador, salir al patio y no poder observar si tan siquiera una hormiga...
Poco a poco, fuimos plantando macetas, arriates y algunos arbolitos y el milagro se fue produciendo lentamente...

Los insectos que atrajeron las plantas, hicieron que las salamanquesas aparecieran las primeras a colonizar el nuevo espacio que les ofrecía  las paredes nuestro patio. Fue la primera alegría que me llevé al poder observarlas en las noches de verano. Recuerdo que cuando niño, allá por el Neolítico Inferior, oía decir que había que tener mucho cuidado con las salamanquesas porque si te escupían,  te quedabas calvo... Yo no recuerdo que ninguna lo hiciera,  pero lo cierto es que cada vez me quedan menos pelos...

Desde siempre me gustaron las tortugas. Nunca faltaron en el patio. Mi padre les preparó un recipiente grande lleno de agua y ellas vivían en completa libertad, moviéndose por todo el recinto.  El abuelo Manolo, durante muchísimos años,  las mantenía para que sus nietas y nieto disfrutaran con ellas en sus visitas a la casa... Pero el tiempo es inexorable... ahora soy yo quien disfruta de ver a mi nieta jugar con ellas...
Durante la obra, mi amigo Hary las tomó en régimen de acogida y pasaron unas largas vacaciones en El Tesorillo. Por fin volvieron a casa y además fue por Navidad... Pero con ellas vinieron algunas más. Don Enrique me endosó algún que otro galápago, que había sido mordido  en el campo por alguna alimaña y una vez dañado su caparazón, ya no podían competir en pleno ambiente natural. Inauguré entonces, un albergue asistencial para tortugas desvalidas... El número se incrementó más adelante, cuando Mariano me donó varios ejemplares de tortugas de California que un compañero suyo, las había criado pero ya habían crecido demasiado y no sabía que destino adjudicarles... En fin, ahora todas, las autóctonas y las foráneas conviven en perfecta armonía. Y no viven mal. No les falta comida, ni libertad de movimiento - aunque a veces se metan donde no deben - ni se las ve estresadas... Habitualmente toman el sol plácidamente sin preocuparles ni la prima de riesgo, ni los recortes, ni la edad de jubilación... Antiguamente se reproducían, pero en esta segunda etapa aún no lo han conseguido aunque me consta que lo intentan ...


El siguiente paso fue instalar un comedero para pájaros. Copié el sistema que tienen en Huerta Grande y lo situé cerca de la casa para poder hacer fotografías. Los gorriones casi de inmediato, empezaron a dar cuenta de la comida que se les ofrecía. Luego empezó a visitarnos una pareja de mirlos que incluso anidaron en la parte superior del comedero, en una trepadora.







Pasó bastante tiempo para que paulatinamente otros visitantes se hiciesen asiduos. Poco a poco fueron apareciendo tórtolas - fieles comensales como los gorriones - ,  y otras especies dependiendo de la época del año: colirrojo tizón, mosquitero, golondrinas y petirrojo. Esperemos que el catálogo, aunque con las limitaciones de la situación urbana del jardín,  se vaya ampliando con el tiempo y la paciencia del suministrador del comedero.






          







Las gaviotas, afortunadamente no nos visitan, pero habitualmente se posan en las partes altas de las casas cercanas.



También a veces se cuelan otros animales que buscándose la vida, aprovechan cualquier hueco para instalarse sin pedir permiso y sin que se les ofrezca hospedaje ...



En ocasiones se meten en líos y hay que proporcionarles una "tabla de salvación"




Otra especie que acaba de llegar y que yo sentía auténtica nostalgia de verla, ha sido la lagartija... En mis ratos de juego en el patio, eran tan frecuentes que me hacía un montón de ilusión volverla a ver en el mismo lugar, como hace más de cincuenta años ... ¡casi ná! ... ¡Bienvenida amiga!





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